El dermatólogo Gonzalo Evia alerta que la luz visible de celulares y computadores puede favorecer manchas. Además, entrega claves para prevenir daño UV extremo y detectar lesiones sospechosas.
El dermatólogo Gonzalo Evia alerta que la luz visible de celulares y computadores puede favorecer manchas. Además, entrega claves para prevenir daño UV extremo y detectar lesiones sospechosas.
El cáncer de piel es el más frecuente a nivel mundial y, aunque suele asociarse a vacaciones, el dermatólogo Gonzalo Evia recalcó que el riesgo no proviene únicamente de la exposición directa, sino también de fuentes como dispositivos electrónicos.
“El daño acumulativo es súper importante, que es no solo de playa, digamos, es cuando yo manejo, cuando voy en la calle, la gente que hace deporte al aire libre o la gente que hace trabajo al aire libre, como por ejemplo, los deportistas”, dijo, agregando que a todo lo anterior también se puede sumar un daño poco perceptible sobre la piel.
Pantallas y piel: la luz visible también “produce un daño”
Aunque la radiación ultravioleta es el principal factor asociado al cáncer de piel, Evia introdujo un tema que suele pasar inadvertido: el impacto de la luz visible, presente en pantallas.
“Está la luz visible, que se ha demostrado que también tiene un factor que produce un daño en la piel, sobre todo por el tema de las manchas.”
Como recomendación práctica, mencionó que algunos protectores pueden ayudar frente a este componente: “los protectores que tienen color, ayudan a bloquear también esta luz visible”.
En esa línea, advirtió que no existe un bronceado saludable y fue tajante respecto al solárium: “es lo peor que existe”.
Durante el verano, el índice de radiación en Chile alcanza con frecuencia niveles extremos, especialmente en horarios críticos. Evia lo sintetizó así: “en Chile ya en el verano, o sea, entre las 10 y las 6 de la tarde estamos básicamente en extremo”.
Ante ese escenario, recomendó tres pilares preventivos:
El especialista explicó que, en la práctica, muchas personas quedan desprotegidas aunque usen productos de alta graduación, porque aplican menos de lo necesario o no reaplican.
“Para la cara y el cuello necesitamos una cucharada sopera de protector solar”, señaló, y agregó que estudios muestran que normalmente se usa solo una fracción de esa dosis.
Sobre la reaplicación, fue claro: debe repetirse cada pocas horas y siempre tras baño o sudoración. También hizo un llamado básico pero frecuente: revisar la fecha de vencimiento del producto.
Respecto al factor de protección, explicó que la diferencia entre rangos altos es menor de lo que se cree, pero que igualmente se recomienda elegir alto por el subuso habitual: “nosotros recomendamos usar al menos 50”.
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la identificación precoz de lesiones sospechosas. Evia recordó que el melanoma —el más agresivo— suele originarse en lunares y requiere máxima atención.
Para observar cambios, recomendó la regla del ABCD:
El llamado, dijo, es a conocer la propia piel y consultar ante lesiones nuevas, especialmente después de cierta edad: “si le aparece una lesión nueva, sobre todo después de los 40 años… ahí es lo más importante para consultar”.
Además, apuntó otros signos de alarma: lesiones que sangran sin explicación, costras que reaparecen o heridas que no cicatrizan.