Guillermo Ramírez aseguró que la Sala Cuna Universal será ley en 2026 y criticó la lentitud del gobierno anterior en su tramitación. También analizó los futuros nombramientos de delegados y subsecretarios, destacando la importancia de la presencia política en estos cargos.
Guillermo Ramírez aseguró que la Sala Cuna Universal será ley en 2026 y criticó la lentitud del gobierno anterior en su tramitación. También analizó los futuros nombramientos de delegados y subsecretarios, destacando la importancia de la presencia política en estos cargos.
En un nuevo episodio de #CuatroCabezasGlobal, Kike Mujica y Consuelo Saavedra conversaron con Guillermo Ramírez, diputado y presidente de la UDI, sobre la tramitación del proyecto de Sala Cuna Universal y la futura conformación política de los nombramientos del gobierno de José Antonio Kast.
Ramírez afirmó que "era absolutamente y totalmente imposible que el proyecto saliera en este gobierno" y subrayó que “el proyecto de Sala Cuna será ley en 2026”.
Según el parlamentario, la intervención tardía del gobierno de Boric con indicaciones sustitutivas y la falta de urgencia en su tramitación retrasaron el proceso, aunque destacó que los avances previos habían sido significativos.
“Fueron ellos que durante 4 años avanzaron lentísimo... El proyecto, un buen proyecto, se aprobará en el gobierno de Kast”, enfatizó, criticando la estrategia comunicacional del oficialismo al intentar culpar a la UDI del estancamiento legislativo.
En cuanto a los nombramientos de delegados y subsecretarios, Ramírez explicó que estos cargos, por su naturaleza política, tendrán una presencia de partidos "mucho más intensa".
“Decir que aquí hay un diseño más de independientes que de políticos me parece adelantado”, señaló, aclarando que, aunque algunos nombres puedan ser independientes o provenientes de otras trayectorias, se espera que la experiencia técnica y política esté equilibrada en todos los niveles del gobierno.
El diputado destacó además que la futura administración buscará conformar equipos con equilibrio entre rigor técnico y habilidades políticas, asegurando que los jefes de servicio, delegados regionales y subsecretarios estén preparados para gestionar los desafíos locales y sectoriales de manera eficiente.