Según el doctor en ciencia política, la operación de Estados Unidos en Venezuela genera serios cuestionamientos legales y políticos, y refleja una lógica centrada en el poder y los recursos más que en la promoción de la democracia. Funk también advierte sobre los desafíos que enfrenta la región para mantener la estabilidad en un escenario tan incierto.
Según el doctor en ciencia política, la operación de Estados Unidos en Venezuela genera serios cuestionamientos legales y políticos, y refleja una lógica centrada en el poder y los recursos más que en la promoción de la democracia. Funk también advierte sobre los desafíos que enfrenta la región para mantener la estabilidad en un escenario tan incierto.
En #CuatroCabezasGlobal, Ignacio Franzani y Consuelo Saavedra
conversaron con el doctor en ciencia política Robert Funk sobre las
implicancias legales, geopolíticas y estratégicas de la captura de Nicolás
Maduro por parte de Estados Unidos en una operación liderada por Donald Trump.
Funk subrayó que la acción del gobierno estadounidense
enfrenta críticas desde distintos frentes, comenzando por la ausencia de
autorización del Congreso, que según el experto “le compete al Congreso y no se ha hecho”, y pasando por la
vulneración de normas internacionales.
“Hace
bastante tiempo que el derecho internacional está en la UTI”, señaló,
haciendo referencia a la falta de legitimidad global de este tipo de intervenciones.
El académico también destacó la mutación en la narrativa de
la administración Trump, que ha pasado de justificar la operación por la lucha
contra el narcotráfico a señalar intereses petroleros. “Es evidente que este presidente no se interesa por la democracia; lo
que busca es poder y dinero”, afirmó Funk, señalando que la estrategia
estadounidense prioriza recursos y control sobre ideales democráticos.
La operación, según Funk, también tiene un claro componente
de señal política. Sacar a Maduro permite enviar un mensaje al resto de la
región sobre la capacidad de Estados Unidos de actuar en su hemisferio de
influencia.
“Hay
razones por las cuales Chile y toda América Latina deberían mirar con atención
lo que está haciendo Estados Unidos”, indicó, subrayando la relevancia
de esta acción para los países vecinos y la seguridad regional.
Funk además advirtió sobre la complejidad de los resultados
de la intervención. La caída de Maduro podría generar divisiones dentro del
régimen venezolano y plantear desafíos internos en Estados Unidos, al tiempo
que deja abiertas preguntas sobre la estabilidad futura del país. La dimensión
humanitaria tampoco queda fuera del análisis: movimientos de población y el
futuro de millones de venezolanos siguen siendo una preocupación central para
América Latina.
Finalmente, el académico comentó el desafío que enfrentan los
gobiernos de la región, particularmente en Chile, ante la transición
presidencial. Mientras el actual mandatario mantiene un discurso de defensa del
derecho internacional y multilateralismo, el presidente electo deberá decidir
cómo posicionarse frente a la política estadounidense y la incertidumbre sobre
Venezuela, en un contexto donde los ideales democráticos parecen haber quedado
en segundo plano frente al poder y los recursos.