Desde una experiencia personal marcada por la adversidad, la Fundación Educacional Carolina Labra Riquelme ha impulsado el desarrollo de aulas hospitalarias en todo el país, permitiendo que niños y jóvenes continúen sus estudios mientras enfrentan tratamientos médicos.
Desde una experiencia personal marcada por la adversidad, la Fundación Educacional Carolina Labra Riquelme ha impulsado el desarrollo de aulas hospitalarias en todo el país, permitiendo que niños y jóvenes continúen sus estudios mientras enfrentan tratamientos médicos.
Garantizar el derecho a la educación incluso en los momentos más complejos es el propósito que ha guiado el trabajo de la Fundación Educacional Carolina Labra Riquelme desde 1998. En una nueva edición de Vitrina Empresarial de Radio 13C, su presidenta, Silvia Riquelme, compartió la historia que dio origen a esta iniciativa y los desafíos que aún enfrenta la educación hospitalaria en Chile.
El proyecto nació desde una experiencia profundamente personal. Tras la hospitalización de su hija, Silvia comprendió la importancia de mantener la continuidad educativa durante largos tratamientos médicos. Años más tarde, y luego de enfrentar una pérdida familiar, decidió transformar esa experiencia en una iniciativa concreta que permitiera a otros niños continuar sus estudios. Así comenzó un trabajo que derivó en la creación de aulas hospitalarias y en la aprobación de una ley que hoy permite que estos espacios sean subvencionados por el Estado.
Actualmente, el modelo ha crecido de manera significativa: de solo 4 aulas hospitalarias a fines de los años noventa, hoy existen cerca de 79 en distintos puntos del país. Estos espacios no solo permiten avanzar en contenidos académicos, sino que también cumplen un rol clave en el bienestar emocional de los pacientes. La continuidad educativa y la presencia constante de profesores ayudan a los niños a mantener una sensación de normalidad en medio de procesos médicos complejos.
Durante la entrevista, Silvia Riquelme también destacó la importancia de fortalecer el trabajo coordinado entre los sectores de salud y educación. Si bien se han logrado avances relevantes, aún existen desafíos en la implementación de aulas hospitalarias en todos los centros de salud y en asegurar espacios adecuados para su funcionamiento. Además señaló que la meta es que ningún niño quede fuera del sistema educativo debido a una enfermedad o tratamiento prolongado.
A casi tres décadas de su creación, la fundación continúa ampliando su alcance y promoviendo políticas públicas que garanticen el derecho a la educación en cualquier contexto. Su labor demuestra que la educación no solo es una herramienta académica, sino también un apoyo emocional y social fundamental para niños y jóvenes que enfrentan situaciones de salud complejas.